Resumen

En su página de certificados de regalo, Corazón de Cacao indica que los certificados fueron creados con ayuda de IA y que las ideas y el input proceden del proyecto. [1] Esto es mejor que un origen invisible. Sin embargo, la indicación aún no responde qué partes se generaron, quién las verificó ni si las personas o los lugares representados son reales.

Para FlameP, de ello se desprende lo siguiente: el etiquetado de la IA necesita una finalidad y proximidad al contenido. No debe ser únicamente una etiqueta general, sino hacer comprensibles el origen, la edición humana y la aprobación responsable.

1. ¿Transparencia para quién y con qué propósito?

Una indicación puede cumplir distintas funciones. Puede evitar el engaño, explicar la autoría, señalar una representación sintética o advertir sobre la incertidumbre.

Para ello, «Creado con IA» suele ser demasiado impreciso. ¿Se corrigió un texto, se generó por completo una imagen o se modificó una fotografía real? Estas diferencias influyen en lo que los observadores pueden suponer razonablemente.

2. La ubicación forma parte de la afirmación

Una indicación en el pie de página puede estar presente formalmente y ser invisible en la práctica. Cuanto más represente un contenido sintético a una persona, un lugar, un acontecimiento o un logro concreto del proyecto, más cerca del contenido debería aparecer la etiqueta.

En elementos puramente decorativos puede bastar una explicación resumida. En imágenes con función probatoria o testimonios, una etiqueta general para toda la página no sería suficiente.

3. El etiquetado puede convertirse en una excusa

La posición contraria sostiene que demasiadas indicaciones interfieren con el diseño y cargan a las personas con detalles técnicos. Además, apenas sería posible documentar cada pequeño uso de la IA.

Es cierto. No toda corrección ortográfica necesita una señal de advertencia. El umbral relevante se encuentra donde la IA modifica el significado, la evidencia o la autenticidad esperada de un contenido.

Al mismo tiempo, una indicación no debe convertirse en una fórmula exculpatoria: «Dijimos que usamos IA» no responde ninguna pregunta sobre derechos, errores, estereotipos o verificación responsable.

4. Lo que FlameP hace con ello

FlameP distingue al menos cuatro casos: asistencia lingüística, generación de contenido, medios sintéticos y modificación de un original real.

Un contenido puede llevar consigo directamente su procedencia. Además, en el historial permanece visible qué herramienta intervino, qué modificaciones humanas siguieron y quién aprobó la versión publicada.

El umbral es más alto para los contenidos con función probatoria. Una imagen sintética no debe aparecer como una fotografía documental. Una voz generada no debe atribuirse a una persona real.

5. La procedencia es más que un símbolo

Los metadatos técnicos pueden respaldar la procedencia, pero pueden perderse o ser incorrectos. El etiquetado visible y el historial de creación almacenado se complementan.

FlameP también debe permitir correcciones. Si después de la publicación se descubre que una creación con IA era engañosa, el contenido necesita un historial visible de cambios en lugar de una sustitución silenciosa.

La persona responsable sigue estando identificada. La IA no es una autora a la que pueda transferirse la responsabilidad.

6. Conclusión: la divulgación es el comienzo

Una indicación clara protege frente a un engaño fundamental. Pero solo basta si responde la pregunta relevante para el contenido.

La regla para FlameP es:

Idea rectoraEl origen de la IA se hace visible allí donde modifica el significado o la autenticidad esperada, junto con la edición humana y la aprobación responsable.

La transparencia no termina con el nombre de la herramienta. Comienza con el efecto que produce en quienes observan.

Referencias

Idea rectora[1] Corazón de Cacao. Certificados de regalo. Página pública de oferta con una indicación de transparencia sobre la creación con IA, consultada el 7 de agosto de 2026.